HÁBITOS PARA UNA VIDA SALUDABLE

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) , la salud es el bienestar físico y mental de una persona.

Para poder conseguir una buena salud te dejamos algunos hábitos para tener  un estilo de vida saludable.

El primero que es el más importante es una dieta saludable, y por dieta no nos referimos a comer puras frutas y verduras. Significa tener una comida balanceada y comer 5 veces al día, desayuno, colación(botana saludable), comida, colación y merienda. Establece horarios para comer esto te ayudará a que tu cuerpo se acostumbre a un horario y a una ración razonable por comida.

El segundo hábito es el ejercicio, hacer ejercicio mínimo 5 días a la semana nos ayuda a mantener nuestro peso, una circulación sanguínea buena,  tener músculos  y huesos fuertes. El ejercicio nos ayuda a quemar las calorías que consumimos en nuestras comidas, además de mantener bajos los niveles de estrés.

El tercer hábito para una vida saludable es la higiene, recuerda que tener un buen aseo personal nos previene de infecciones y nos ayuda a sentirnos bien.

El cuarto hábito es evitar los productos tóxicos, son muchos los productos a los que la exposición del organismo, puntual o continuo, puede resultar en un serio riesgo para la salud. La contaminación ambiental de las ciudades está considerado como uno de los factores de riesgo más importantes para la salud.

El quinto hábito es tener equilibrio mental no se refiere a la existencia de enfermedades mentales, sino al estado de bienestar emocional y psicológico, necesario para mantener y desarrollar las capacidades cognitivas, las relaciones sociales y el afrontamiento de los retos personales y profesionales de la vida diaria. El estrés, el cansancio, la irritabilidad, la ansiedad son, entre otros, algunos de los signos que indican que el estado mental no es del todo saludable.  

La Actividad social las relaciones sociales son un aspecto fundamental para la salud del ser humano y, en consecuencia, para un envejecimiento saludable. El aislamiento social puede llevar a un deterioro gradual e irreversible de las capacidades físicas y mentales, incluso a la incapacidad física y la demencia.

 

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